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El concepto
de Orí es íntimamente conectado
al concepto de destino personal y de las condiciones instrumentales
del hombre para el logro de este destino. Podemos notar que
el entendimiento sobre el papel que Orí lleva a cabo en la
vida de cada hombre es íntimamente relacionado a la fe en
la predestinación - en la aceptación que el éxito o infortunio
de cada hombre depende en larga escala del destino personal
que él trae en la venida para el mundo.
Orí es la particula de Olódùmarè
(nuestro creador) que vive en nosotros. Orí, es el Òrisà,
el guía personal de cada uno de nosotros, manifestado en toda
su fuerza y grandeza. Orí debe ser el primero en recibir nuestras
alabanzas, en todas nuestras liturgias, se trata de una representación
muy particular de la existencia de cada uno de nosotros, es
en si mismo, el núcleo vivo real de nuestra existencia interior,
de nuestro "Yo".
Ifá dice:
A Kúnlé A Yam Èdá
A Dáyé Tán
Ojú Níkán Ni
Nosotros elegimos nuestros destinos en el cielo bajo a supervisión
de nuestros ancestros.
Pero cuando llegamos a la Tierra
Nosotros llegamos a ser impacientes.
Las diferentes adivinaciones de nuestras tradiciones son conocidas
a través de diferentes nombres, entre estos encontramos a
Àyànmo (elección) ó Ipín
(destino adicionado) ó Kádàra
(la adivinación para el hombre) ó Ìpóri
( la cámara de la cabeza), Orí
( dentro de la cabeza ) es el símbolo de la libre elección
de la cabeza, y que según nuestras tradiciones cada uno recibe
en el cielo. El éxito o el fracaso en la vida de una persona
esta íntimamente ligado a la cabeza que escogió en el cielo.
Por lo tanto Ifá enseña a sus hijos y a los sacerdotes del
culto Ifá-Òrisà, la adecuada alimentación de la cabeza de
los hombres para provocar restructuraciones o fortalecimientos
en Orí y como apoyar a este a encontrar los caminos de la
buena vida o lo que deberíamos llamar correctamente los caminos
propicios para encontrar la mejor buena vida para cada uno
de nosotros.
Y no como solemos engañarnos y caer en errores, buscando afanosamente
prototipos de vidas por imitación que muchas veces nos hacen
perder un tiempo precioso, en el cual podríamos todos invertir
energía en potenciar nuestro mejor destino y alcanzar más
rápido la felicidad deseada.
Ení
t'o gbón
Orí è l'ó ní ó gbón
Èèyán tí ò gbón
Oríí ré l'ó ní ó gò 'j'usu lo.
Traducción:
El quién es
sabio
Es el rey de las magias de Orí
El quién no es sabio
Es tan tonto como una cabeza solo hecha de ñame
Para la buena
utilización de las energía propiciatorias de buen destino
de Orí, Ifá habla de tres instancias espirituales modeladoras
de todo efecto de acto provocado por nosotros mismos.
Àkúnlèyàn
- Es el destino elegido por cada uno de nosotros en la instancia
en que nos hemos arrodillado frente a Àjàlá
Mòpin ( uno de los espiritus que forman la cabeza y
la conciencia de cada niño nacido), todo aquello que a usted
le gustaría en su vida terrenal, años de vida, cantidad de
hijos, conformación familiar.
Àkúnlègbà
- Son las situaciones de espacio tiempo que le son dadas al
individuo, en el medio en que se irá a desenvolver para el
mejor desempeño de su destino.
Àyànmó-
Destino, la creencia de Ifá que cada persona viene al mundo
teniendo un acuerdo con la creacion respecto al destino que
será experimentado durante un tiempo de vida dado.
La instancias
de Àkúnlèyàn y Àkúnlègbà
son mutables, pueden sufrir cambios por el vínculo con la
sociedad, o la perdida de la estructura formal de nuestro
alineamiento con el destino original, esta mutación es debida
mucha veces a agentes externos a nosotros mismos. Como por
ejemplo, los araye o los hijos del mundo, también las fuerzas
oscuras de la noche o los Elènìní,
que corrompen la mente y las buenas ideas de los que nos preceden,
y así se nos aparta de lo que es mejor para nuestro destino.
Es Orí el
único Òrisà que ha de acompañar a su devoto en el largo viaje
atravesando el Mar sin retorno. Cuenta Ifá, haciendo hincapié
en que Orí es el Òrisá del hombre por excelencia y aquel a
quien le importa sobremanera lo que nos suceda, dado que nuestra
felicidad o grado máximo de plenitud a ser gozado en nuestra
vida terrena se encuentra almacenado en los niveles de conciencia
de Orí.
Es muy común
en las tradiciones de Òrisá en América, que se confunda a
Elédà (Òrisà custodió de Orí)
con Orí. Sucede que ambos reciben
sus fundamentos en la misma región del cuerpo humano, con
la diferencia que los Ebora o Irúnmòles son los Òrisà que
proporcionan apoyo y cuidado a nuestro Orí para que éste en
el tránsito por la tierra cumpla con lo estipulado en su destino.
Cuenta Ifá
en el Odú Òtúrá Méjì:
Ko
si Òrisá ti da nigbe leyin Orí eni.
(No existe un Òrisà que apoye al hombre más que su propio
Orí.)
Oríkì Orí
(Alabando al Espíritu Interno)
Orí san mi. Orí san mi. Orí san igede. Orí san igede.
El espíritu interno me guía. Orí me guía. El espíritu interno me apoya. Orí me apoya.
Orí otan san mi ki nni owo lowo. Orí tan san mi ki nbimo le mio.
Espíritu interno, dé apoyo a mi abundancia. Orí, dé apoyo a mis futuros niños.
Orí oto san mi ki nni aya. Orí oto san mi ki nkole mole.
Espíritu interno, dé apoyo a mi relación. Orí protege mi casa.
Orí san mi o. Orí san mi o. Orí san mi o. Oloma ajiki, ìwá ni mope. Ase.
El espíritu interno me guía. Orí me guía. Orí me guía. Protector de los niños, mi carácter interno le está agradecido.
Asé.
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