En la antigüedad, en el pueblo de Isokun, vivía
un agricultor muy próspero que era conocido en todas partes
como un cazador de monos. Esto era así porque como sus siembras
eran muy prolíficas, los monos venían a comer de sus cultivos.
De modo que los monos se volvieron una plaga para el agricultor.
Este trataba de expulsarlos, pero ellos iban y venían, y comían
de todos sus frutos. Él y sus trabajadores vigilaban los cultivos,
mataban a los monos y los sacaban con palos y piedras. Pero
los monos se negaban a irse. Y siempre regresaban a comer
de sus siembras.
El agricultor se las ingenió para mantener a los monos fuera
de sus cultivos. Entonces los monos hicieron Juju (brujería).
Comenzaba a llover y los vigilantes se iban a la casa, pensando
que con la lluvia los monos no vendrían a comerse las cosechas.
Pero los monos hicieron que cayera la lluvia y mientras llovía,
ellos comían y comían. Cuando el agricultor descubrió esto,
mandó a construir techos para los vigilantes. Así pudo matar
muchos monos.
Aquél agricultor tenía varias esposas. Un día un adivino vino
al pueblo de Isokun y predijo para el agricultor: “Si continúas
matando monos, tus esposas no podrán tener hijos. Los monos
son sabios y poderosos, ellos tienen la facultad de enviar
un Àbíkú (nacidos para morir prematuramente) a los vientres
de tus esposas. Cesa de matar monos. Permite que los monos
vengan y coman en tu tierra.
El agricultor
no le creyó a aquel Babaláwos. Y continuó matando a los monos.
Estos se reunieron y discutieron la forma de vengarse del
hombre. Fue así como decidieron enviarle dos Àbíkús. Entonces
dos monos se transformaron en Àbíkús y viajaron al vientre
de una de las esposas del agricultor. Cuando la mujer parió,
nacieron los primeros gemelos en aquel pueblo Yorubá. Esto
atrajo la atención de todo el mundo. Era la primera vez que
nacían dos niños a la vez. Unos dijeron: Qué buena fortuna
para el agricultor. Otros manifestaron: Esto es un mal signo
para el agricultor, ya que sólo los monos paren gemelos.
Pero como
los gemelos eran Àbíkús, al poco tiempo murieron. Y los monos
retornaron al “lugar de los no nacidos”. De nuevo, una de
las esposas del agricultor quedó embarazada, y cuando parió,
nacieron otros gemelos. Pero como eran monos, al poco tiempo
de vida, murieron. Así pasó con todas las esposas. El agricultor
desesperado, porque no podía tener herederos, viajó a un lejano
lugar para consultar a Òrúnmìlà. Ifá le dijo: Tus problemas
son provocados por los monos. Ellos están enviando Àbíkús
a los vientres de tus esposas. Tú le has provocado a ellos
un gran sufrimiento, y en venganza ellos te hacen Juju (brujería).
Permite que ellos coman en tus cultivos, a lo mejor así se
apaciguan.
El agricultor
regresó a Isokun, y dejó de cazar monos. Los monos comían
tranquilamente. De nuevo, una de las esposas del agricultor
salió embarazada y parió gemelos. Pero el agricultor, inquieto
por sus anteriores experiencias, fue de nuevo a consultar
el oráculo de Ifá para asegurarse de que sus hijos no murieran
otra vez. Ifá le dijo: “Estos gemelos no son Àbíkús.
Los monos
se han apaciguado. Pero tampoco estos gemelos son niños ordinarios.
Estos gemelos tienen el gran poder de premiar o castigar a
los seres humanos. Su protector es el Òrìsà Ìbejì. Si alguien
maltrata a estos gemelos, el espíritu Ibeji castigará a esa
persona con enfermedad, pérdidas (embarazos) y pobreza. Y
quien trate a los gemelos con bien, será recompensado con
hijos y buena fortuna.
Ifá también
dijo: Debes hacer cualquier cosa que los haga felices en este
mundo. Lo que ellos quieran, dáselo. Hazle ofrendas al Òrìsà
Ìbejì. Ya que los gemelos fueron enviados al mundo por los
monos. Los monos son sagrados para el Òrìsà Ìbejì. Ni los
gemelos ni sus padres pueden matar monos ni comer carne de
mono.
El agricultor
retornó a Isokun y le dijo a su esposa lo que había aprendido
de Ifa. Él le explicó que lo que los gemelos quisieran, había
que dárselo. Si querían dulce, se los diera; si querían ir
al mercado a pedir, que los cargara y los llevara al mercado;
si querían bailar, que ella los cargara en sus brazos y danzara
con ellos. Así vino la buena fortuna a la vida del agricultor.
Desde este
día, los gemelos son llamados: Adanjunkale (con ojos brillantes
en la casa). El primero que nace es llamado: Taiwo (To—aiye—wo:
El que viene a probar la vida). El segundo que nace es llamado
Kehinde (Ko—ehin—de: El que viene
detrás de otro), y es el mayor de los dos. El pueblo Yorubá
dice que Kehinde siempre envía a Taiwo adelante para descubrir
si la vida vale la pena.
Los Ìbejì
son la deificación del nacimiento de dos o más niños al mismo
tiempo. Se considera que tienen ciertos poderes especiales
e incluso que habrían sido mandados al mundo por el propio
Sàngó. Pueden ser un varón y una hembra; dos varones o dos
hembras. En el culto a los Òrisà, también hay Ìbejì que pueden
proceder de otros linajes que no sean el de Sàngó; como por
ejemplo de Yemoja o de Obàtálá. Pero dada la gran influencia
de Sàngó, es muy raro que se cultúen a Ibejis que no pertenezcan
a su familia y tratándose de los que vienen de Yemoja se los
asocia a la unión entre ésta y Sàngó. Por otro lado los Ìbejìs
que pertenecen a Obàtálá serían hijos también de Sàngó, pero
que por haber nacido albinos habrían sido entregados al culto
del Òrìsà funfun, pasando a ser los Ìbejìs que se les entrega
a los hijos de Obàtálá.
Los Ìbejì
protegen a los niños en general y además también se utilizan
para la unión de las personas. Al Òrìsà Ìbejì se lo asienta
en dos muñecos de madera (con carga interna), en dos okutás
por cada Ìbejì que se asienta y además en sus armas y herramientas.
Cuando vienen por parte de Yemoja con Sàngó al macho se le
viste de rojo y blanco y a la hembra de celeste y blanco;
siendo también sus collares de los mismos colores. Cuando
vienen por Òsun con Sàngó a los dos se los viste con los colores
rojo, amarillo y blanco . Pero hay además otra filiación y
es cuando vienen por Oya con Sàngó, siendo que en este caso
se les ponen 9 colores brillantes. Se les saluda diciendo
"¡Beji oro!" (espíritu
que nació doble).
Oríkì Ìbejì
(Alabando al espíritu de los Gemelos)
B’eji
b’eji’re.
Dar nacimiento a los gemelos trae buena fortuna.
B’eji
b’eji ‘la.
Dar nacimiento a los gemelos trae abundancia.
B’eji
b’eji ‘wo.
Dar nacimiento a los gemelos trae dinero.
Iba
omo ire.
Yo alabo a los niños que traen cosas buenas.
Asé.
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